El Dr. Hamer

El Dr. Ryke Geerd Hamer (1935-2017) fue un amante de la naturaleza, habiendo crecido entre árboles y caballos.

“El contexto de la Medicina Germánica va mucho más allá del campo de la medicina. No solo incluye nuestra convivencia dentro de una familia extendida, un clan, una tribu o un pueblo o incluso varios pueblos vecinos, sino que también incluye nuestra convivencia con los animales que se nos ordena proteger, con las plantas que también son nuestras criaturas compañeras, con el agua, el aire y el suelo en que vivimos.”

Dr R. G. Hamer, Estatuto Universidad de Sandefjord para la NMG, el Arte y el Estilo de Vida Natural.

En la Universidad de Tübingen (Alemania) completó los estudios de Teología y recibió su licencia profesional como Doctor en Medicina. También allí se graduó en Radiología. Era un erudito, conocedor del sánscrito, alemán antiguo, griego y latín. Además de un buen deportista, al que le gustaba la natación, la esgrima, el ajedrez y el tenis. También estudió música lo que le permitió componer la melodía mágica, “Mein Studentenmädchen”, posteriormente establecida como Melodía Arcaica junto con Giovanna Conti. Tenía, además, un gran talento como inventor de dispositivos médicos, patentando un bisturí no traumático (Bisturí Hamer). Esta patente le permitió cierta holgura económica, llegando a desarrollar asistencia médica de manera gratuita a personas con escasos recursos.

Al obtener la especialidad de Medicina Interna, comenzó a trabajar con pacientes oncológicos. Tras sufrir la pérdida accidental en 1978 de uno de sus hijos, Dirk Hamer, le diagnosticaron un cáncer de testículo varios meses después. Se sometió a cirugía pero se negó a otros tratamientos convencionales. A su vez, su mujer y madre de su hijo recibió el diagnóstico de cáncer de mama. Él empezó a preguntarse si habría alguna relación entre el tremendo impacto que habían vivido con la muerte abrupta de su hijo y sus procesos físicos, y comenzó a investigar entrevistando a los pacientes de la clínica oncológica en la que por entonces trabajaba como jefe de Servicio de Medicina Interna, en Múnich. Y sí, después de largos y pausados interrogatorios a cientos de pacientes, revisando pruebas e informes médicos, constató que había una correlación y repetición de patrones de vivencias abrumadoras, diagnósticos y áreas cerebrales implicadas. Recordemos que tenía también conocimientos de Radiología, cualidad que le permitió estudiar a estos pacientes con TAC cerebral.

Presentó varios trabajos, una tesis postdoctoral, revisiones y verificaciones de grupos de especialistas, entre otros, pero su descubrimiento, con numerosos casos que lo avalaban, fue desacreditado. Fue despedido de su trabajo por no retirar la investigación, perdió su licencia médica por no renegar de sus afirmaciones, llegando incluso a estar preso por supuestas “negligencias” médicas…

El 11 de septiembre de 1998 una Universidad de Eslovaquia publicó una verificación oficial de la Nueva Medicina, proporcionando por fin una validación “académica” a su profundo y certero trabajo. Aunque esto no modificó en ninguna medida el necesario y merecido reconocimiento legal de sus inestimables hallazgos.

En marzo de 2007 se mudó a Noruega y en diciembre de 2009 fundó en Sandefjord la Universidad privada para la NMG, el Arte y el Estilo de Vida Natural, cerrada posteriormente por el gobierno. Aún así, nunca dejó de luchar para que la NMG se reconociera y aplicara oficialmente en el sistema médico, para que la salud cese de ser un negocio de las farmacéuticas y un mecanismo más de control y manipulación.

El Dr Hamer falleció el 2 de julio de 2017 tras sufrir un derrame cerebral, dejando un importantísimo legado para la Humanidad.

Hoy día cada vez son más numerosos los médicos y otros profesionales que profundizan en sus descubrimientos, los ratifican y los divulgan para que, poco a poco, se vayan extendiendo sus beneficios para la salud y la confianza en la Vida que estos aportan.

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