La experiencia Mindfulness
Mindfulness, Atención Plena o Conciencia Plena, es una experiencia, y el nombre viene del término “Satti” de la lengua Pali, un dialecto del sánscrito, cuyo significado es:
- Atención: Ser dueños de nuestra atención a cada instante.
- Conciencia: Darnos cuenta de dónde está nuestro foco de atención.
- Recuerdo: Recordar a cada instante poner atención y conciencia.
“La conciencia que se despliega al poner atención deliberadamente al instante presente, sin juicio y con aceptación, momento a momento”
¡Yo quiero!
Podemos acercarnos a nuestro cuerpo y a sus respuestas fisiológicas y adaptativas de dos maneras:
- Automáticamente, reactivamente, según una interpretación mental y respuesta emocional, filtrado por nuestras creencias, certezas, valores, aprendizajes… acerca de lo que ocurre en nuestro cuerpo y de porqué ocurre. En cierto modo, sin atención plena o con una atención muy dispersa.
- Desde el observador, por elección consciente. Con atención plena.
Si decidimos acompañar a nuestro cuerpo desde el observador, se necesita entrenar nuestra atención y desplegar la conciencia, una y otra vez. Experimentar el camino de la Atención Plena.
Y este observador se desarrolla anclándonos en la respiración natural del cuerpo, ese movimiento automático que siempre está, y desde el cual podemos empezar a observar el triángulo de la conciencia:
- el cuerpo mental, con los pensamientos, recuerdos, ideas, fantasías, creencias…
- el cuerpo emocional, que responde a las interpretaciones mentales, ya sean del mundo percibido externamente o del interior…
- y el cuerpo físico, con toda la información que nos aporta a través de los sentidos y el lenguaje de las sensaciones.
Poder tomar conciencia del movimiento que tienen entre sí estos elementos de la conciencia, desde la distancia que permite el testigo, es un primer paso para desidentificarnos de ese juego. Y es un camino que necesita de perseverancia en la práctica, tanto formal como en lo más cotidiano.